Abogados del agro.

Los agrónomos  han escogido una profesión que demanda  amor a la tierra y solidaridad con el campesino.  Asisten estos expertos del agro a la   industrialización de la agricultura  por medio de la evolución de cultivos, el uso de suplementos científicos y  la aparición de  maquinaria novedosa, métodos  que emplean en la medida  que no   dañen al medio ambiente, ni a los seres humanos. Entonces en este contexto lo que busca el derecho agrónomo y los abogados de esta rama,  es estar al servicio de estos profesionales del agro beneficiando a las personas, la tierra y los recursos naturales  de Colombia.

Esta disciplina jurídica  del derecho agrario,  es  una rama del derecho que  se ubica entre el derecho público y  el derecho privado, pues en esta rama conviven bienes públicos y contratos  denominados “contratos agrarios”. La limitación a la voluntad privada permite restringir las contrataciones que se hagan en este sector, aunque en este sentido  ha habido una disputa a lo largo de la historia del país, pues en un principio por  la influencia de la Constitución de Estados Unidos y las doctrinas civilistas defensoras de la propiedad privada, se estableció el régimen agrario netamente civil,  al cual se le criticó que era defensor de los grandes terratenientes y olvidó a los débiles.

 Entonces se formuló el concepto jurídico de la propiedad agraria, como un instrumento de producción,  donde la tierra era regulada por una disciplina del derecho público, de esta manera surgieron las primeras bases del derecho agrario diferenciando bienes productivos, de bienes  no productivos.

A este incipiente derecho se le suman  los derechos sociales  y económicos y la teoría intervencionista del Estado,  donde se plasmó la frase: “La tierra es de quien la trabaja”.  Bajo esta consigna  se rompió con la institución inmutable de la propiedad  y  se le dio  una utilidad  mayor a los predios rurales,  pues no solo  los limita  al arrendamiento  y aparcería sino que se genera el surgimiento de un sin número de contratos agrarios  como  son: aparcería pecuniaria, medianería, capitalización de hacienda, medianería de tambo, de pastoreo, de pastaje, de crédito agrario, seguro agrícola, trabajo rural,transformación, industrialización  y contratos agroindustriales.

Sin embargo existen una serie de contratos, que no permiten la función social de la propiedad, por lo cual el derecho agrario  busca su  extinción.

Esta rama del derecho, se materializó con la ley de tierras, ley 200 de 1936 y a ella posteriormente se le introdujeron grandes reformas  sobre la distribución de tierras.

Cabe resaltar en este contexto la batalla intelectual entre el régimen privado y público,  donde finalmente la comunidad jurídica logró establecer  cinco preceptos  en  materia agraria.

Primero: determinaron que existen contratos  y actividades netamente privadas,  pero que  aunque no son atractivas para el Estado,  este debe asumirlas.

Segundo: que existen tareas de producción,  que  pasan a ser empresas colectivas.

Tercero: que las inversiones técnicas, conducen a nuevas figuras jurídicas  y el Estado debe regularlas.

Cuarto: que en las crisis y guerras,  el Estado debe asumir la dirección de amplios sectores de la vida económica,  entre esos el agrario, para no detener el desarrollo del país.

Quinto: que el poder político, la  legislación y los tribunales  ajusten  la actividad del Estado  con la órbita del orden económico.

Los cambios en instituciones jurídicas,  como la función social de la propiedad,  son el principio rector para desarrollar las inversiones extranjeras  las cuales deberán no solo  obtener el provecho legítimo de los accionistas, sino igualmente contribuir al desarrollo sano del país.

 Aquí hemos de referirnos a la protección del medio ambiente,  pues  este bien  garantiza la subsistencia del hombre  en la medida en que se cuiden sus tres elementos  tierra, aire y agua. Es así como afloró el derecho ambiental  de las tesis conservacionistas del derecho agrario, el cual impuso el principio del equilibrio ecológico mediante la preservación de la vida salvaje, redistribución de la riqueza territorial, prevención de la des-pauperización de la tierra y la utilización prudente del suelo. La fábula  famosa de La Vorágine,  del escritor José Eustasio Rivera,  seguía esta tendencia conservacionista y su trama  desnuda y denuncia la explotación de caucho y el abuso capitalista de los hombres a su servicio.  De esta manera,  este derecho  no solo tiene alcances económicos  sino toma  posiciones políticas  acordes a la realidad del país,  que en los tiempos  actuales de reconciliación,  traen una nueva disposición sobre la tierra.