Entre juristas y abogados.

“La abogacía es una constante lucha al servicio de la justicia.”

 La justicia la mayor virtud entre las virtudes, el  anhelo  supremo de todos los mortales y  con el que Dios conduce el universo y colma o satisface a todas sus criaturas.  La  Justicia   desborda   en sí misma la famosa  definición de Platón : “Dar a cada quien lo que le corresponde.”   Pues  busca  entre el exceso y la escases la  cierta mitad  fruto de la justicia correctiva, justicia distributiva y justicia coercitiva de Aristóteles.  Ahora bien,  Ulpiano  un reconocido jurista de la Roma Antigua quien dio los últimos preceptos  sobre este valor moral y sobre los hombres  que  tendrán  el valor  de  respetarla y hacerla respetar por los siglos  de los siglos.  De ahí que este romano  definió la justicia como:

“La voluntad constante y perpetua de dar a cada uno lo que se merece.”

Son los juristas  quienes  como Ulpiano  están  entregados a este  valor moral y a la  probidad, diligencia, honradez  y rectitud. Sus  luchas  por la justicia se vivifican  en su ejercicio profesional. Al respecto  conviene decir que el abogado se limita  a  cumplir con su diligencia profesional  pero  es el jurista  el  que se organiza  su modelo de actuación  conforme  con una serie de reglas éticas que  evitan    como caballero de lo recto y lo justo  su propia desviación.  El verdadero jurista evita  la utilidad económica, la deslealtad, la anarquía y no acepta  el relativismo moral.  La historia  nos recuerda  aquellos  ilustres de la edad media como  Ivo de Kermarti,  Ivo de Tregier o San Ivo, patrono de los abogados según la religión católica,   quien  escribió el primer dodecálogo  conocido hoy en día por todos los juristas.

1..Ningún abogado aceptará la defensa de casos injustos, porque son perniciosos a la conciencia y al decoro.

2.El abogado no debe cargar al cliente con gastos exagerados.


3.   Ningún abogado debe defender ningún caso valiéndose de medios ilícitos o injustos.


4.  Debe tratar justamente los casos de todos los clientes como si fueran casos propios.


5. No debe ahorrar trabajo ni tiempo para obtener el triunfo del caso que le ha sido encomendado.


6. Ningún abogado debe aceptar más querellas de las que su tiempo disponible le permita.


7. El abogado debe amar la justicia y la honradez tanto como a las propias niñas de sus ojos.


8. La demora y la negligencia de un abogado causan a menudo perjuicio al cliente, y cuando esto acontece, el abogado debe indemnizar al cliente.


9. Si un abogado pierde un caso debido a su negligencia, debe recompensar debidamente al cliente perjudicado.


10. Para hacer una buena defensa, el abogado debe ser verídico, sincero y lógico.

11.El abogado debe pedir ayuda a Dios en sus defensas, pues Dios es el primer protector de la justicia.

12.Los principales requisitos de un abogado son: sabiduría, estudio, diligencia, verdad, fidelidad y sentido de justicia.

Hasta la modernidad  la profesión sigue  siendo regulada por dogmas morales  legalizados pues el abogado  debe seguir estos parámetros para cumplir de manera idónea con lo que la sociedad espera de él a manera de ejemplo  la ley 1123 de 2007 conocida como el Código Disciplinario del Abogado. Por otro lado   en una manera ideal y perfecta los abogados buscan  llegar a ser verdaderos  juristas y  estar revestidos de honradez, sabiduría y amor al derecho.

 

Para llegar allá,  el abogado debe entender que  la sociedad  ha depositado en él  el espíritu de discernir lo justo  y de conservar y mejorar el orden social en cualquier parte del mundo conocido.  De ahí es indispensable  que el abogado para lograr su perfección  trabaje día tras día no solo en desarrollar un buen ejercicio profesional sino  en controlar sus impulsos  y aspiraciones sometiendo su interés personal al interés general, al de su cliente. Por consiguiente estamos  de acuerdo con Jose Maria Obando Garrido que el jurista es  ese científico, teórico y ético del derecho que está llamado a determinar la conducta del hombre como ser humano  individual y social, determinar su realidad, determinar el orden de su existencia  y el de la justicia como benefactor de la humanidad.

 

Como ya lo hice notar  colegas nuestro rol en la sociedad requiere que nos apartemos del mero  título material  de abogado y nos apropiemos de los verdaderos  fundamentos  que están en lo profundo de la profesión y   desde  el principio de la humanidad  se han declamado  por mentes brillantes  pues como dijo un día el  famoso  político griego Cicerón y el poeta Lucano

 

“La justicia no espera ningún premio. Se la acepta por ella misma y de igual manera son todas las virtudes.”-Ciseron.

“Aléjese de los palacios el que quiera ser justo. La virtud y el poder no se hermanan bien”.-M. Aneo Lucano

 

¡Feliz día Colegas! les desea SoporteJuridico.com