¿Hogar dulce hogar?

 

Desde los inicios de la existencia de la humanidad,  los roles  de los hombres y las mujeres  han  sido definidos  por las mismas culturas y los por patrones físicos  propios de cada género.  La mujer era relegada a trabajos  de poco esfuerzo físico como recoger el alimento, cosechar, etc., mientras el hombre se dedicaba a tareas más arduas como la caza, pesca y el cuidado  del territorio.  En la edad antigua, como en la cultura Griega y Romana, las mujeres vivían  bajo el control de los hombres  y no tenían calidades de ciudadanos, como sí las tenían los  hombres.  Desde ahí, la mujer  fue destinada al servicio del hogar, a su cuidado y administración.

Fueron tales evidencias históricas  y  la marginalidad injusta  del papel de la mujer, las que arraigaron  ideas  machistas en las sociedades  occidentales que lamentablemente hoy permanecen latentes,  notorias desde  palabras soeces, acciones descorteces  hasta violencia de género, violencia intrafamiliar, feminicidio  y otros crímenes.

Junto a este panorama  hay que agregar los delitos contra la infancia y la adolescencia, que llevan a que muchos niños y niñas  se vean envueltos  en  las llamadas cadenas de violencia. Estas cadenas de violencia crean,  por su cotidianidad y frecuencia,  a los futuros delincuentes.   Ellos  se caracterizarán porque en su pasado fueron víctimas  de abusos constantes y  llegado el  momento  son  agresores  intrafamiliares y aun peor, asesinos. Este delincuente  es  estudiado por la   criminología como el “ delincuente – víctima”.

 De ahí, la importancia de combatir o prevenir  el flagelo  de la violencia intrafamiliar  que es un delito  tipificado en el Código Penal Colombiano  en el artículo  229  en el título:  Delitos contra la Familia.  El año pasado se recibieron  44.000 casos  en el país. Las ciudades con más denuncias fueron Bogotá  con 11.687 casos,  Medellín y Barranquilla  con cifras entre  1000 y 3000 respectivamente, según un informe del diario El Tiempo.

Victimas Cifras
Adultos 12.934
Adolecentes 497
Niños 215

El cuadro anterior muestra el informe de la Policía Nacional   sobre este  delito que nos revela que las victimas  más frecuentes son personas adultas.  Entre ellos    11.348 casos    involucran a una mujer y en  2.300 casos son víctimas los hombres.  El informe indica también que  este  delito se presenta con mayor  frecuencia en las  ciudades. 

Frecuencia del delito %
Zonas Rurales 4%
Zonas Urbanas 96%

 

La violencia intrafamiliar no solo involucra agresiones  físicas,  también  verbales, psicológicas y emocionales. En palabras sencillas, todas aquellas  conductas que se den en el entorno de   un hogar y que constituyen  un abuso de poder,  de confianza, de fuerzo física o  psicológica, contra una o varias de las personas que lo forman.-   Generalmente quien  realiza esta conducta busca controlar  al otro, obligándolo a cumplir con sus deseos,  sin importarle la integridad o salud mental de la persona abusada.

La violencia intrafamiliar tiene  3 momentos característicos: En el primero se acumulan tensiones internas  generadas por recuerdos de problemas, celos y/o humillaciones. El segundo momento  se llama “La explosión”, donde  la persona  actúa  sin autocontrol  y es allí donde se producen los  golpes  y agresiones de todo tipo  y la tercera fase es la  denominada “Luna de miel”. En esta etapa  el agresor se calma y arrepentido pide perdón a su víctima que lo perdona y continúa el círculo vicioso.

Este es el ciclo de la  violencia intrafamiliar  conceptualizado por la Fiscalía General de la Nación que le permitirá a usted reconocer si se encuentra   en una situación tan delicada, agria  y confusa.   Estos parámetros le permitirán  tomar el camino correcto, buscar ayuda profesional e iniciar los correctivos para no caer en  una postura donde nadie hace nada y siguen soportando la situación, como dice el refrán:”Ni rajan, ni prestan el hacha”.

Si la situación violenta se agrava o persiste.

  • Resguarde sus documentos y el de sus hijos en la casa de un familiar.
  • Retírese inmediatamente de su hogar y llame  a la línea de emergencia 155.
  • Busque ayuda en la Comisaría de familia más cercana.

Finalmente, para prevenir que ese tipo de situación llegue a su hogar, implemente en él, desde su inicio,   estas reglas: 

  1. Fomente el respeto y valores entre los miembros de su familia.
  2. Diferencie la relación con  sus hijos, de la relación con su esposo o esposa.
  3. No consienta la violencia física  o verbal entre sus hijos y mucho menos permita la de su esposo o esposa.
  4. Castigue las groserías o malas palabras y las actuaciones descorteses en su casa.
  5. Preocúpese con su  esposo o esposa, de dar buen ejemplo a sus hijos y a todas las personas que forman su círculo familiar.
  6. Infunda siempre el respeto a los “mayores en edad, dignidad y gobierno” porque aunque sea frase de cajón, es verdad : Todo empieza por casa.

 

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