Liquidar o transformar, entre la espada y la pared.

Transformar  o liquidar  son palabras a las cuales los  empresarios les tienen pavor.  “Liquidar” suscita  tristeza debido a terminar  la existencia de un proyecto que seguramente en días pasados trajo muchas alegrías y el segundo término “transformar”, provoca  muchas expectativas, llenas de nerviosismo e inseguridad.  Tanto la liquidación y la transformación  de sociedades comerciales son procesos jurídicos que  tienden a ser  bastante demorados y engorrosos por la cantidad de requisitos legales, si bien el panorama nacional actualmente ha cambiado y ha tratado de hacer estos  procesos un poco más expeditos.  Un ejemplo  es  la ley 1258 de 2008  que derogó una serie de formalidades  burocráticas, para facilitar o promover  la actividad empresarial.

El proceso de liquidación de sociedades comerciales se encuentra  en el artículo 530 del Código General del Proceso. Se define como aquel medio que usan los comerciantes para  terminar con la vida jurídica  de una persona jurídica creada. Este proceso de liquidación se da  tras el acaecimiento de una causal de disolución.  El proceso se caracteriza por ser problemático, debido a la  alta  probabilidad de que los participantes  queden  inconformes. Ante esta situación será la Superintendencia de  Sociedades la que  resuelva esas diferencias entre accionistas, socios,  administradores y el liquidador.

Al lado de ello se encuentra el proceso de transformación de las sociedades comerciales, proceso por el cual las sociedades  migran  de una estructura  a  otra  más efectiva y  eficiente para competir en el mercado, mediante una reforma estatutaria.  Este proceso es un salvavidas para aquellos  comerciantes que se encuentran en  aprietos y para otros es una forma de evolucionar como  negocio, como es el reciente caso de las cerveceras más grandes  del país SABMiller y AB inBev.  Este proceso  es regulado por el artículo 167 y siguientes del Código de Comercio.

Para poder transformar una sociedad comercial se debe cumplir con las siguientes condiciones:

  1. La sociedad que se pretenda transformar, debe estar regularmente constituida.
  2. Que la sociedad no se halle disuelta o en estado de liquidación.
  3. En el caso de ser una SAS, cumplir con los requisitos legales.
  4. Que el acuerdo sobre su transformación, aprobado por el máximo órgano social, cumpla con las condiciones de eficacia señaladas en los estatutos.

Hay que  hacer  la salvedad de que no siempre  que la sociedad no este disuelta o  en estado de disolución  se podrá realizar una transformación, si bien las sociedades tanto unipersonales como pluripersonales podrán transformarse  y  evitar la liquidación de su negocio mediante la figura de la fusión impropia, la conversión y/o la reactivación según  lo establecido por la Superintendencia de Sociedades en el concepto 220-124805 del 06 de Agosto de 2014. Para realizar este proceso de transformación de sociedad debemos tener en cuenta los artículos 180 y el 250 del Código de Comercio.

La fusión impropia es otro mecanismo de transformación de la sociedad  que deriva  de la fusión, mediante el cual una sociedad que entra en causal de disolución prescinde de ese proceso liquidatario para generar una nueva sociedad, con la  condición de que esta  realice la misma actividad económica de la anterior  y se desarrolle en el plazo de 6 meses establecido por ley para realizar estos procesos reformatorios, término que  correrá a partir de la fecha de declaración de disolución de la anterior sociedad. Será el máximo órgano social, junta de socios o  asamblea general de accionistas, quien con base en el artículo 173 del Código de Comercio, procederá a decidir la realización de la operación de fusión impropia, según la mayoría establecida en los estatutos o en su defecto según la mayoría establecida para  la de disolución anticipada.

En el caso de las sociedades unipersonales será el único socio, quien determinará si termina con la vida jurídica de su anterior sociedad o  genera  un segundo proyecto  en la misma actividad. Este tipo de sociedades podrán fusionarse en virtud del artículo 180 del Código de Comercio y convertirse en virtud del artículo 77 de la ley 222 de 1995.

La conversión se da de manera exclusiva, en este tipo de sociedades, en virtud a que  se  obliga  a adoptar otro esquema societario, cuando  la empresa llegase a pertenecer a dos o mas personas. Este proceso contará con los mismos 6 meses de la  fusión impropia, que correrán a partir  de la inscripción en el registro mercantil y  el proceso finalizará con la elaboración de los nuevos estatutos sociales  y su respectiva elevación  a escritura pública e inscripción en el registro mercantil.