¿Sabes cómo proteger tus bienes de posibles embargos?

En Colombia, la base de la sociedad es la familia, por esta razón, el estado es el encargado de protegerla garantizando la armonía y bienestar de la misma tanto en el orden interno como en su patrimonio. Así pues, es importante que todos los colombianos conozcan cómo proteger sus bienes familiares de posibles embargos y además sepan qué figura jurídica les conviene más o le es aplicable para cada caso, pretendiendo con esto proteger el núcleo familiar y el derecho a tener una vivienda digna.

Ahora, es necesario establecer las características y diferencias entre el patrimonio de familia inembargable y la afectación a vivienda familia ya que la mayoría de personas creen que estas dos figuras hacen referencia a lo mismo pero no es así y dejan de proteger o, no lo hacen en debida forma, a sus bienes por no conocer en detalle estas figuras jurídicas.

El PATRIMONIO DE FAMILIA es una figura jurídica creada para proteger cualquier tipo de inmueble sin importar que sea de uso exclusivo para vivienda familiar, evitando así que este o estos sean embargados por deudas o acreencias del propietario, es decir, los bienes que tengan este gravamen serán inembargables sin excepción alguna.

La ley 70 de 1931 es aquella que regula todos los aspectos relacionados con este tema, estipulando por ejemplo que su forma de constitución y/o cancelación puede hacerse por vía notarial o por vía judicial; además consagra de manera puntual quienes son las personas que pueden constituir esta figura, como lo son: los cónyuges o compañeros permanentes, el padre, la madre, los dos o un tercero (donación) que sean propietarios del 100% del bien, llamados constituyentes y en el mismo sentido quiénes pueden ser beneficiarios de este gravamen, es decir: cónyuges o compañeros permanentes y sus hijos menores o los que llegaren a tener; entre solo los cónyuges o compañeros permanentes y los menores de edad, que estén entre si dentro del segundo grado de consanguinidad, con los constituyentes, es decir, de padres a hijos o de abuelos a nietos.

Otras características importantes de esta figura son: primero, que el bien no debe tener ningún gravamen antes de constituirlo en patrimonio de familia, como por ejemplo no puede tener una hipoteca, anticresis o embargo; segundo, el valor del bien que se va a constituir con este gravamen no debe superar los doscientos cincuenta (250) salarios mínimos mensuales vigentes y en el caso que este bien tenga un valor inferior, el constituyente (propietario) podrá adquirir y constituir en otro bien que esté al lado del inicial tal gravamen sin se sobrepase la cuantía estipulada, en otras palabras esta figura puede cobijar uno o dos bienes inmuebles desde que no supere los 250 salarios mínimos mensuales vigentes; tercero, no es necesario que el constituyente esté casado o en unión libre con alguien, ya que puede constituirse únicamente a favor de sus hijos menores de edad; cuarto, el patrimonio de familia subsiste después del divorcio a favor del cónyuge sobreviviente sin importar que no tenga hijos, si mueren los dos cónyuges subsiste a favor de los hijos menores si los hay; y quinto, esta figura se extingue cuando el último hijo llega a la mayoría de edad, por la muerte de los dos cónyuges y no hayan hijos menores de edad, si se destruye el inmueble, por voluntad de las partes constituyentes o si un juez así lo decide previo trámites internos como por ejemplo el aval del defensor de familia en el evento que haya un hijo menor de edad.

Por otro lado, la AFECTACIÓN A VIVIENDA FAMILIAR fue creada con el fin de proteger exclusivamente la vivienda en la que reside una familia, regulada por la Ley 258 de 1996 donde se estipulan los parámetros o requisitos para que esta figura se pueda aplicar. En este caso no existe un monto específico sobre el bien a constituir el gravamen, pero si un limitante ya que únicamente se constituye a favor de un solo bien, en el cual la familia tiene que vivir.

Además de lo anterior, para poder constituir afectación a vivienda familiar debe existir obligatoriamente sociedad conyugal (matrimonio) o patrimonial (unión marital de hecho) vigente y no es necesario que existan hijos menores de edad ya que únicamente se puede constituir a favor de los cónyuges.

 

Otra característica importante para tener en cuenta, es que para constituir esta figura no es necesario que esté libre de todo gravamen, ya que al momento de constituirla puede existir hipoteca vigente sin que imposibilite la constitución, trayendo como consecuencia que así exista esta figura sobre el bien, el acreedor hipotecario en el evento en que incumplan con su obligación podrá embárgalo, ya que como es bien sabido, “primero en tiempo primero en derecho” y así exista protección al bien este se dejó como garantía primero a otra entidad que tendrá derecho de hacerla efectiva en caso de incumplimiento.

 

En otras palabras, el inmueble afectado a vivienda familiar por regla general no puede ser embargado por ningún acreedor, sin importar el tipo de acreencia, salvo las siguientes dos excepciones: 1. Si existe gravamen anterior, es decir, se podrá embargar si el bien se hipotecó con anterioridad a la fecha en que se registró el patrimonio de familia; 2. Es embargable en el evento en que la hipoteca que se constituya posterior a la fecha del registro de la afectación a vivienda familiar, se haya constituido para adquirir, construir o mejorar la vivienda objeto de afectación familiar.

 

Finalmente, cinco aspectos relevantes  que no se pueden pasar por alto para constituir la afectación a vivienda familiar son: primero, que esta constitución se puede hacer ante notario por escritura pública sujeta a registro o ante un juez por medio de sentencia ejecutoriada previa manifestación de los cónyuges; segundo, se puede constituir a favor de los cónyuges y/o hijos sin importar la edad de estos; tercero, que la afectación se puede cancelar o levantar igualmente por manifestación de la voluntad de los cónyuges por vía notarial o por la manifestación de uno de los conyugues por vía judicial siempre y cuando existan las causales estipuladas en la ley (Artículo 4 de la Ley 258 de 1996); que para que el bien se pueda vender debe existir la voluntad y la de los cónyuges o compañeros ya que sin esto la figura impide que el negocio jurídico se pueda realizar y quinto, la forma de extinguir o ponerle fin a esta protección o gravamen es por la muerte de uno o ambos cónyuges, es decir, que en este caso los hijos no heredan el derecho a ser beneficiarios.

Así pues, una vez conocidas las principales características del patrimonio de familia y las de afectación de vivienda familiar podrán diferenciar y conocer a quién, cómo, cuándo y en qué condiciones podrá salvaguardar los bienes familiares de posibles embargos, dándole así estabilidad al núcleo familiar garantizándoles su derecho a contar con una vivienda digna.

Para concluir y brindarle asesoría a todos los colombianos tanto a los que residen en el país como a los que se encuentran en el extranjero resolveremos el siguiente interrogante ¿Estas figuras son aplicables para colombianos que están en el extranjero? Y la respuesta es sí, los colombianos que no se encuentran en el país pero quieren proteger algunos de sus bienes, lo podrán hacer primero siempre y cuando cumplan con los requisitos y características inicialmente señaladas y segundo otorgando poder debidamente autenticado a nuestros abogados especializados en el tema, para que en su nombre y representación inicien el trámite o proceso pertinente.