Todas hieren, la última mata

Los antiguos relojes europeos traen aparejadas aquellas líneas latinas que dignifican el paso del tiempo en una expresión que pregona “TODAS HIEREN, LA ÚLTIMA MATA” en el famoso latinismo:VULNERANT OMNES ULTIMA NECAT”. Pero más que al tiempo y su arbitrariedad, podríamos aplicarla a la violencia machista sobre la mujer. 

A las palabras que hieren; a la violencia sicológica que deslegitima su soberanía; a la violencia física que elimina libertad, que mata. Y sí, como el latinismo, todas hieren (Palabras, golpes, cicatrices) y al final, la última acaba con ilusiones y promesas.

¿Qué hace una mujer cuando se ve enfrentada a una situación de estas? ¿Cuáles son las señales que indican que se ha entrado en una estela de sospecha y miedo? ¿Sólo una mirada es suficiente? ¿Un grito exacerbado? ¿Un golpe casual? ¿En qué momento se prenden las alarmas? ¿Un largo arrepentimiento elimina sus vicios? Y a propósito ¿puede un golpe ser casual? Por supuesto que no.

Cada pregunta incentiva un sinnúmero de disquisiciones y debates complejos, pero puede una mujer identificar el punto de inflexión dónde no es posible diferenciar el amor del miedo? ¿El respeto del temor?. La respuesta es radical: El punto de inflexión empieza con las palabras. Palabras dirigidas a lastimar, a envilecer, a mancillar su dignidad, disminuir su propia estima. De allí al maltrato físico existe una línea muy delgada. A veces trágicamente una delgada línea roja.

Es necesario denunciar el maltrato ya que comulgar con él implica una resistencia que va desgastando el nivel de tolerancia hasta cuando pasa a un estadio diferente que evoluciona hacia diversos tópicos de violencia. No es sencillo. En ocasiones la dependencia económica y el miedo son utilizados por los victimarios como armas letales de manipulación y desdoro. Pero hay que hacerlo. El Código Penal Colombiano prevé el delito de VIOLENCIA INTRAFAMILIAR con sus agravantes que conjugan las particularidades de la debilidad manifiesta de la mujer y su vulnerabilidad.

Es importante precisar que la violencia que acompaña la norma no es exclusivamente física; La hay psicológica y es ésa la más sensible y la más compleja de probar.

Por eso extendemos este clamor:  ¡Ni golpes que duelan ni palabras que hieran! Pues de la violencia psicológica  a la violencia física hay un paso  y este puede ser el último que mata, que trae tristeza y amarguras, el   feminicidio. Este delito contemplado en el artículo 104 A  del Código Penal es el resultado de una lucha a brazo partido por la igualdad de géneros , hombre y mujer. Que consiguió su inclusión en la ley penal tras la creación de la ley 1761 de 2015 año en el que   las cifras de asesinatos de mujeres eran alarmantes 8000 mujeres fueron asesinadas y hoy en 2017 el panorama es desalentador en lo corrido del año se han recibido 345 denuncias así lo revelo el diario El Espectador  tras el suceso  en el Centro Comercial Santa Fe donde murió una mujer a causa  de impactos  de bala perpetuados por su anterior pareja sentimental.  De acuerdo con un informe del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses  el feminicidio por cada 345 casos  24  son perpetuados  por parejas o ex parejas.

Hoy soporte jurídico les hace una única invitación, denuncie  cualquier forma de maltrato y a modo de conclusión les trae estas reflexiones:

No permitas que te insulte “La violencia en la voz es a menudo la muerte de la razón en la garganta.” Dijo John Frederick Boyes. Pues si permites que te insulte ocurrirá   que:  La violencia nunca cesa, solo se desplaza.-Fred Wander. Impidele que te golpee pues “Nunca se entra con violencia al corazón” segun Winston Churchil claro si aún todavía te auto convences de que lo amas. Ante esos ataques siempre recuerda que: “El mundo es mas grande que un puño cerrado.” Y “que el maltratador no cabe en una sociedad justa.

 

#NIUNAMENOS

 

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