Unificación del derecho comercial.

 

 “Vivimos en una sociedad globalizada,

donde  ya no estamos tan lejos los unos de los otros.”-

Julia Navarro.

 

La asertiva  frase de esta famosa  periodista española,  nos trae a colación el evento social, político, económico y jurídico en el cual nos encontramos envueltos, la globalización.

De allí  emergen principios y leyes del derecho privado, configurando una apertura en las relaciones productivas del actual sistema económico en los países de occidente y el nacimiento   del  derecho comercial internacional.

El capitalismo  surgió, según Marx, del mercantilismo y del colonialismo.  Estas prácticas estatales defienden la  propiedad privada y permitieron descubrir  los principios generales del derecho privado, los cuales están  instituidos en la teoría propia de los negocios  y los contratos jurídicos.

En ello se basa  la profunda relación  del  Derecho con la Economía,  teniendo el Derecho la función de organizador y de corrector de las actividades económicas. De ahí que al Derecho  en las relaciones privadas le es imprescindible, mediante normas formales y normas  provenientes de la tradición,  regular  toda praxis  mercantil de negociación ya sea nacional o internacional.

El Derecho debe intervenir porque  al mercado  le es necesario requerir de  la institución de instrumentos  solucionadores de conflictos y que de sus consideraciones emanen  normas que prevengan  conflictos futuros.  Por eso, el Estado asume  función vigilante  del  Derecho Privado  en virtud de sus intereses en  asuntos económicos, en  políticas públicas  como la regulación de la  moneda  y  el dinamismo  del   comercio exterior y  las aduanas. 

Derivado de todo este proceso, en las diferentes naciones,  se da  la unión  en los llamados  bloques económicos que buscan normas comunes para el derecho comercial  como  fruto del continuo desarrollo del pensamiento humano.   En América Latina tenemos las llamadas CIDP y los Tratados de Montevideo por ejemplo, creando toda una filosofía de armonización en la región,  buscando el paradigma de una integración flexible y estable.

El Derecho Comercial Internacional debe ser  estable, pero que  se caracterice por su flexibilidad debido a que  comprende  soluciones abiertas  y las  integra  a todos los actores de su entorno. Estos dos elementos,  la estabilidad y la flexibilidad, permiten generar lazos convergentes o lazos amigables entre los actores.  Se habla de esta armonización, como una unidad jurídica  sensible y vigente en términos menos rígidos, pero que aun así despliega fuerza vinculante. Por ello el Derecho Comercial Internacional parte de una estructuración que consta de  elementos mínimos como: adaptabilidad, diversidad y estabilidad.

Esta estructura fundamentada en principios y valores comunes, no es inmune a que se puedan  alternar los distintos niveles  de permanencia, de desaparición o inexistencia, de estabilidad o inestabilidad en razón de las  fluctuaciones de los componentes mínimos. Por otro lado la docilidad  permite que esta estructura no se venga al piso con el fluir del tráfico jurídico. La docilidad implica que  se den fácilmente las modificaciones, unas positivas y otras negativas.

Algunos doctrinantes de esta materia están en desacuerdo de que se pueda llegar, en la evolución jurídica internacional, a la unidad de criterios de derecho. Ellos  aseveran que es imposible! Sin embargo  Watson propone su doctrina de los legal transplants, que al mostrar la evolución de conceptos y estructuras jurídicas con el método de la integración y la interpretación amistosa, permite extraer diferencias y semejanzas para implementar herramientas y normas generales. Este método es  conocido y acogido en el Bloque de la Unión Europea pero sus críticos, como Zimmerman y Luig, consideran que  impide la diversidad de ideas del derecho común o iuscommune con control político.

Siguiendo con Watson, esta armonización adapta las ideas de manera estable a través del tiempo, posibilitando una dinámica fáctica. El argumento clave son los “legal transplants”   que él describe como  el ejercicio del  “copypaste”o  copias de derecho  o  sea traspaso de instituciones, estrategias, reglas  e ideas de elementos  jurisprudenciales  de carácter nacional o internacional, que hacen que esta  estructura sea fruto de variadas jurisprudencias y doctrinas. Así se  encarnan las condiciones iniciales,  cuantitativas y cualitativas de estabilidad y de diversidad jurídica, económica y socio cultural en este sistema unificando, fruto de  la globalización, que es  beneficioso para las diferentes naciones.

Sobre este tema muchas instituciones jurídicas en nuestro país han profundizado sus estudios y han generado criterios de interpretación normativa para dar una guía certera en el desarrollo de nuestro comercio internacional.

Si usted tiene necesidad de una orientación en este sentido, por favor contacte a nuestros expertos abogados en SOPORTEJURÍDICO. COM.